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Volubilis


    Desde Fez se tarda algo más de una hora por carretera en llegar a Volubilis, el más importante yacimiento arqueológico de Marruecos.

    Desde el aparcamiento de la entrada a la ciudad romana distinguimos un pueblo de casas blancas en las laderas de las montañas, a varios kilómetros de distancia. Esta ciudad llama nuestra atención por su peculiar silueta: las casas se distribuyen en dos grupos claramente diferenciados y que siluetean una figura que vagamente recuerda el dibujo de un dromedario. Se trata de Mulay Idriss. 

    Esta ciudad alberga el santuario del fundador de la Dinastía idrísida, Idrís I donde se dan cita anual los peregrinos. Encaramada sobre una roca, domina el valle del Oued Erroumane y la planicie de la antigua ciudad romana de Volubilis.

    Volubilis fue fundada por los cartagineses en el siglo III a. C. La ciudad, con el nombre de Oulili, que parece ser una deformación de «oualili» ('adelfas' en bereber), en algún momento pasó a formar parte del reino de Mauritania y se convirtió en una de las capitales reales de Juba II. En el año 40, Roma se anexiona Mauritania tras el asesinato del rey Ptolomeo por el emperador Calígula y Volubilis pasa a formar parte de la provincia de Mauritania Tingitana, con el estatus de municipio y gobernada por duoviri.

    Con una prosperidad basada en la producción y comercio de aceite (se han encontrado numerosos restos de prensas de aceite), trigo y de animales salvajes destinados a los circos, Volubilis se convirtió en la principal ciudad del interior de la provincia y un importante centro administrativo, residencia de los procuradores de la provincia. Consecuencia de su prosperidad, la ciudad fue dotada de bellas construcciones, como una basílica, un foro, templos, un arco de triunfo... Según el Itinerario de Antonino Pío, Volubilis se encontraba situada a 144 millas romanas de Tingis y a 4 de la última ciudad romana del interior, Tocolocida. Durante el reinado de Marco Aurelio, Volubilis se rodea de una muralla.

    Sin embargo, hacia 285, Diocleciano decidió abandonar los territorios de la provincia situados al sur de Lixus (actual Larache) y los funcionarios romanos dejaron el área, replegándose hacia Tingis, la capital provincial. Sin embargo, la retirada del imperio no hizo que Volubilis fuese abandonada (de hecho, el latín siguió en uso hasta la conquista de la zona por los árabes en el siglo VIII), aunque sí que cambiará radicalmente el poblamiento de la ciudad. El acueducto dejó de ser mantenido y tras su avería los habitantes de la ciudad abandonaron las zonas altas para aproximarse al río. La población se asentó en la parte oeste de la ciudad y construyó una muralla que separaba la parte habitada de la abandonada, la cual se ocupó con cementerios.

    En 631, los árabes toman la zona, instalando una guarnición en Volubilis. En 789, Idrís I, el fundador de la dinastía idrisí y bisnieto de Mahoma, escapa de los abasidas y se asienta en Volubilis, que recupera su antiguo nombre de Oulili. Con la fundación de Fez por Idris II (808), Volubilis pierde su importancia, declinando definitivamente en el siglo XVIII. A principios de siglo, el segundo sultán alauita, Muley Ismail, desmanteló prácticamente todos los edificios emblemáticos de la ciudad para aprovechar sus materiales en la construcción de los palacios de la nueva capital de Mequínez, que estaba construyendo. El terremoto de 1755 fue el golpe de gracia para la ciudad, que se encontraba prácticamente despoblada.

    La excavación del yacimiento arqueológico la comenzaron los franceses en 1915.

    El yacimiento, que ocupa unas 20 ha y aunque apenas ha sido excavado a la mitad, contiene infinidad de restos arqueológicos y monumentos. Los más importantes son el foro, una basílica del siglo II y el templo de Júpiter Capitolino, situados, según la costumbre romana, en lo más alto de la ciudad, y el Arco de Triunfo de Caracalla, situado sobre el decumano y construido en 217 para agradecer al emperador el haber extendido la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del imperio.

    También se han desenterrado residencias, las cuales siguen el plano habitual romano con atrio e impluvio, baños, prensas de aceite, tiendas... Se han descubierto también mosaicos que decoraban los pisos de las residencias de los ciudadanos más ricos. En 1946, se encontraron también bustos de bronce, uno de los cuales parece representar a Catón de Utica.



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La ciudad de Mulay Idriss

Mosaicos

Almazara

Templo de Júpiter Capitolino

Arco del Triunfo de Caracalla

Baños públicos

Basílica de Volubilis
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