Viaje a Fez‎ > ‎

La Ruta

 
  Iniciamos el viaje temprano. A las 07:30 horas nos reunimos en la explanada del Hotel Melilla Puerto, junto a la sede de nuestra Asociación, donde puntualmente nos recogió el autobús, e inmediatamente nos dirigimos a la frontera de Beni-Enzar, y tras el trámite de sellado de pasaportes, continuamos hasta Nador, donde nos detuvimos en el Hotel Le Select, para desayunar. Por cierto, dicho desayuno fue de lo más completo; más variado y abundante de lo que sin duda ninguno de nosotros acostumbramos a tomar, y os aseguro que yo acostumbro a desayunar muy bien. La bandeja que pusieron delante de cada comensal contenía café, leche o infusión, a elegir, zumo, dos raciones de torta de pan marroquí, croissant, bollo dulce, aceitunas negras, mantequilla, porción de quesito, mermelada, salsa de cacahuete, crema de queso amargo, queso en lonchas y embutido. 

    Finalizado el desayuno, iniciamos ya la ruta hacia Fez, la cual nos adentraría en el corazón de Marruecos, atravesando tres de sus 16 regiones administrativas: la Oriental, la de Taza-Alhucemas-Taunat y la de Fez-Bulmán. La primera parte de la ruta la realizamos por la N-19, que en dirección sur nos acercó hasta las proximidades de la ciudad de Taourirt, para allí tomar la autopista A-2 que directamente nos condujo hasta Fez, no sin antes hacer una pausa en un área de descanso. 

    En total unas tres horas y media de viaje en las que pudimos ver pasar por las ventanas de nuestro autobús el siempre cambiante paisaje de las tierras marroquíes, desde las llanuras yermas y desérticas a los valles frondosos y llenos de una abundante vida agrícola y ganadera. Toda ruta en carretera por Marruecos es siempre sorprendente, pues puedes descubrir detalles que te transportan en el tiempo a una realidad rural y tradicional, o atravesar ciudades modernas y cosmopolitas. 

    Un dato curioso. El autobús llevaba un termómetro visible desde cualquier asiento de pasajero. Al salir de Melilla la temperatura apenas alcanzaba los 20 grados centígrados. Conforme avanzamos hacia el sur la temperatura fue aumentando lenta pero inexorablemente, tanto por efecto de la hora avanzada del día, como por la climatología de las regiones que atravesábamos. Finalmente, en Fez, la temperatura superó los treinta grados. A la hora de comer, teníamos 36 grados a la sombra. Y no ha llegado el verano.



En el area de descanso de la autopista A-2

   
Río Muluya

Las interminables llanuras desiertas

A lo lejos se distinguen montañas nevadas

La vida rural

La ciudad deTaza

Nuestro amigo Ricardo y señora
Nuestro amigo Ricardo y señora

La presencia de ganaderías es continua en el recorrido

Y por fin, llegamos a Fez...






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