El Peñón de Vélez de la Gomera

     Nos encaminamos ahora al encuentro del Peñón de Vélez de la Gomera, y lo hacemos por una polvorienta pista que previsiblemente se convertirá en una carretera asfaltada. Encontramos a algunos lugareños a lo largo de la pista, bien pastoreando sus rebaños o acarreando distintos enseres en animales de carga, estampa común y pintoresca de esta geografía.

    En las laderas que circundan la pista descubrimos oquedades naturales con aspecto de haber sido parcialmente acondicionadas como hábitat humano, aunque en la actualidad permanecen deshabitadas. La escasez de tiempo y la apretada agenda no dejan lugar para una breve exploración de las mismas.

Cuevas naturales en las rocas del camino

  
 

Llegada al Peñón y picnic

     Pocos minutos después, y rondando las dos de la tarde, llegamos a una pequeña arboleda junto al camino. Son viejos eucaliptos que brindan una refrescante sombra, donde aparcamos e inmediatamente hacemos gala de una impresionante logística: en pocos minutos las mesas de camping están repletas de abundante comida y bebida, y el ambiente familiar creado nos hace disfrutar doblemente del merecido descanso. La ocasión más parece un banquete antes que un picnic improvisado. A lo lejos, en la línea de costa ya próxima, preside nuestro almuerzo la esbelta figura del Peñón de Vélez de la Gomera.
   

    Tomo mi cámara y le monto un teleobjetivo, con el que realizo las primeras fotos del Peñón, explorando curiosamente su fisonomía rocosa y cubierta de centenarias edificaciones.

   



        Después de comer y de dedicar algunos minutos a la fraternal sobremesa, llena de risas y comentarios sobre lo visitado durante la mañana, reanudamos la marcha y llegamos al Peñón de Vélez de la Gomera. Saludamos a las autoridades militares que prestan servicio en el lugar y que responden educamente al mismo. Nuestro guía conversa amigablemente con ellos durante unos minutos, pero evitamos acercarnos excesivamente por el istmo de arena hacia el Peñón, para evitar innecesarias susceptibilidades. Optamos por ascender por una camino costero, y que resulta ofrecer un mirador inmejorable sobre el Peñón. Desde allí disfrutamos de una de las mejores sesiones de fotografía del viaje.

        Este inesperado mirador nos permite disfrutar de unas vistas privilegiadas y podemos contemplar el Peñón desplegado a nuestros pies. Su cercanía a la costa es impresionante e inimaginable. Un istmo de arena la une con la costa, formando una estrecha playa donde descansan algunas barcas de pesca y pasean ocasionales bañistas. Antiguamente el Peñón no estaba unido a la costa, pero en 1930 un terremoto acaecido en el norte de Marruecos provoca la aparición de dicha lengua de tierra. 

        Curiosamente, el próximo día 23 de julio de 2013 se cumplen 505 años de la españolidad de este roca mediterránea. Sin duda, el Peñón Vélez de la Gomera posee una larga historia, cuyo inicio se remonta a la mencionada jornada del año 1508, al ser ocupado por primera vez por los españoles, cuando una escuadra española mandada por Pedro Navarro persiguiendo a varias embarcaciones corsarias que pretendían refugiarse en el islote, las destruye, y enardecidos los hombres desembarcan conquistando tras aniquilar al núcleo de piratas que lo defendían. Se inició así una larga peripecia histórica de más de quinientos años de recorrido, y jalonada de innumerables jornadas heroicas. 


Peñon Velez de la Gomera







        Tras esa primera ocupación del 1508 el Peñón se perdió gracias al engaño perpetrado en 1522 por las tropas enviadas por el sultán de Fez, las cuales mataron a la guarnición del Peñón. El mismo no fue recuperado por España hasta 1563, año en que por orden de Felipe II se inicia el asedio y asalto del Peón hasta su recuperación definitiva en 1564, con la intervención de una flota compuesta 93 galeras y otras 63 embarcaciones. Desde entonces el Peñón de Velez de la Gomera ha permanecido ininterrumplidamente bajo bandera española.

        Sentado en este promontorio costero mi imaginación trata de hacerse una idea de cómo fue la vida en este Peñón a lo largo de los siglos: piratas, corsarios, tropas españolas, berberiscos, asaltos de galeras, jornadas de batallas, y períodos de entre guerras en los que los protagonistas absolutos hubieron de ser el aburrimiento y la soledad, en este perdido rincón del mediterráneo. 

        A principios del siglo XX habitaban en este Peñón las familias de la guarnición que lo custodiaban, circunstancia que dio lugar a uno de los capítulos más curiosos y dramáticos de su distendida historia. Debido a la destrucción del ejército de España en el Rif, en el llamado Desastre de Anual, las tropas del líder rifeño  Abdelkrim sometieron el Peñón al ataque con artillería, lo que obligó en abril de 1922 a la rápida evacuación de la población civil mediante el empleo de los submarinos B-1 e Isaac Peral.

        Tras descender del mirador, disfrutamos de un largo paseo por la playa, cuya orilla de guijarros añadía cierta dificultad, y por último tomamos un té en un cafetín instalado a pie de playa.

        No hay nada como viajar a los lugares donde se desarrollan los hechos para despertar la curiosidad histórica. Y la vista de este Peñón es especialmente estimulante en este sentido. Así que al regresar a Melilla he buscado un poco por Internet, y he encontrado algunos documentos y fotografías que me han parecido muy interesantes y que aquí os dejo.



 
      Este documento pdf es el relato de Carlos del Campo, un niño de 10 años que durante los veranos de 1960 y 1961 vivió en el Peñón de Vélez de la Gomera donde había sido destinado su padre, militar español. Creo que recoge muy bien el sabor de la vida en aquella remota costa.  La publicación original la podéis visitar en este enlace.
   
 
       Este otro documento es una pequeña joya histórica. Lo he conseguido del Instituto de Historia y Cultura Naval en la web oficial de la Armada Española, y relata las históricas jornadas de los años 1563 y 1564 en que las armas españolas recuperaron el Peón de Vélez de la Gomera. 



      Por último, una preciosa colección de fotografías del interior del Peñón, publicadas en este blog por un militar que allí estuvo destinado.  

Peñon Velez de la Gomera




        NOTA añadida el 16 de julio de 2013


        El domingo 14 de julio de 2013, dediqué parte de la mañana del domingo a pasear por las calles de Melilla la Vieja y realizar algunas fotos. El paseo me llevó a curiosear una vez más por el museo de arqueología que está ubicado en la plaza de los algibes. Encontré allí una piedra con inscripciones que llamó mi atención al leer el nombre de Peñón de Vélez de la Gomera en la placa descriptiva de la pieza allí expuesta. Resultó corresponder con un enterramiento realizado en el baluarte de San Juan del Peñón en el año 1743 con motivo de una epidemia de peste que asoló aquel asentamiento, y que provocó la muerte de 50 de sus habitantes, los cuales, por razones de higiene fueron inhumados en el citado baluarte y no en el cementerio. 

        Como comento más arriba, visitar los lugares donde se desarrollan los hechos históricos estimula el interés por profundizar ese conocimiento. Por supuesto que aquella piedra expuesta en el museo ya la había visto en otras ocasiones, pero nunca le presté atención. Ahora, tras conocer el lugar donde ocurrió  aquel trágico episodio  decidí buscar un poco más de información, y me tropecé con un fichero pdf que relata aquellos acontecimiento y cuantas medidas se tomaron para controlar la epidemia, redactado por los tres médicos que en el Peñón tuvieron la difícil tarea de atender el problema sanitario. El fichero es la edición digital de la revista Aldaba, número 17, editada por el Servicio de Publicaciones de la UNED de Melilla, y reproduce en facsímil el original publicado en 1744. Al final del fichero pdf podemos encontrar unos grabados y fotografías históricas del Peñón también de sumo interés.